MAZATLÁN, SIN.- El rojo se apoderó de la noche, el cielo se iluminó y el corazón de Mazatlán volvió a latir al ritmo del beisbol. El Estadio Teodoro Mariscal se transformó en el escenario de una celebración que fue mucho más que una ceremonia inaugural: fue el reencuentro de Venados de Mazatlán con su gente, con sus raíces y con la esencia de un puerto que sabe convertir cada fiesta en un recuerdo inolvidable.
La emoción comenzó a sentirse desde las tribunas, entre sonrisas, fotografías, abrazos y familias enteras que aguardaban el momento del inicio de una nueva temporada, donde. Pero uno de los momentos más sorprendentes llegó cuando 700 personas tomaron el terreno de juego, convirtiendo el diamante en un espectáculo de energía, color y alegría.

Y entonces, el Carnaval de Mazatlán regresó a casa, con Venados+Hersa.
La máxima fiesta del puerto, símbolo de identidad y orgullo para los mazatlecos, se hizo presente en el Teodoro Mariscal para recordarle a la afición que Venados también lleva en su historia esa esencia festiva que distingue a la ciudad. El colorido, el ambiente y la emoción se apoderaron del escenario, en una combinación que hizo vibrar a los presentes.
Las risas se mezclaron con los aplausos, las miradas se dirigieron al terreno de juego y las voces comenzaron a elevarse. El grito de “¡Vamos, Venados!” retumbó en el estadio, como una declaración de amor por los colores que representan a Mazatlán dentro y fuera del diamante.

El cielo tampoco quiso quedarse fuera de la fiesta. La pirotecnia iluminó la noche con destellos que arrancaron expresiones de asombro y aplausos, regalando una postal espectacular a quienes fueron testigos de una inauguración en la que cada detalle contribuyó a construir una atmósfera de celebración.
La ceremonia también reunió a autoridades y representantes vinculados con el deporte y la vida institucional del puerto. Entre los asistentes estuvieron el ingeniero José Antonio Toledo Ortiz, Presidente del Consejo de Administración de Grupo Venados, así como Ismael Barros, Presidente Ejecutivo de Venados de Mazatlán.

También Carmen Alicia Salazar, Dir. General de HERSA Corporativo; Ali René Zamudio Garza, Secretario de Desarrollo Económico y Turismo de Mazatlán y Mireya Sosa Osuna, Secretaria de Turismo, quienes acompañaron una noche especial para Venados de Mazatlán y su afición.
La fiesta dio paso también a la solemnidad del acto protocolario, momento en el que la ceremonia tomó el carácter oficial que marca el inicio de una nueva Temporada 2026-2027 de la Liga Mexicana del Pacifico Banamex, con la ayuda de elementos de la Tercera Región Militar y la Bandera Monumental.

Pero si la noche ya había regalado imágenes para el recuerdo, la emoción alcanzó otro nivel con la llegada de La Banda MS, que se convirtió en la cereza del pastel de la celebración.
En la quinta entrada, la agrupación sinaloense hizo vibrar el Teodoro Mariscal. Sus canciones se apoderaron del estadio y miles de voces se unieron para cantar, mientras la afición disfrutaba de una presentación que llevó el ambiente beisbolero a una auténtica fiesta musical.
Entre música, aplausos y rostros llenos de alegría, la conexión entre el equipo, la ciudad y su gente se hizo sentir. Porque en Mazatlán el beisbol también se vive con banda, con tradición y con esa manera tan particular de celebrar que distingue al puerto.
La inauguración de la temporada 2026-2027 de la Liga Mexicana del Pacífico Banamex dejó una imagen imborrable: un terreno de juego convertido en fiesta, un estadio unido por una misma pasión y una ciudad que encontró en el beisbol otra razón para celebrar lo que es.
Porque Venados+Hersa es beisbol, pero también es identidad, comunidad y tradición. Es el rojo que une a las familias, la voz que se levanta desde las gradas, la música que hace cantar a todo un estadio y la alegría de un puerto que lleva la fiesta en su esencia.


